A veces pinto lo que siento

A veces pinto lo que siento

A mí no me gusta dormir la siesta. Por eso he acabado pintando acuarelas. Desde que recuerdo, mientras mi familia dormitaba en las tardes de verano yo sacaba mi bloc de acuarela, la pequeña caja de colores, un par de pinceles y pintaba lo que veía. Ahora lo sigo haciendo aunque ya no pinto solo lo que veo. A veces pinto lo que siento.

Hay dos caminos para pintar acuarela: el que busca un objetivo, culminar un cuadro, hacer “eso” en concreto y el que simplemente pretende gozar del color, la forma y el agua mientras se pinta, sin importar demasiado el resultado. 

Siempre he combinado ambas formas de pintar, desde el ejercicio obligado de formas y luces para conseguir plasmar la realidad, hasta el libre divertimento, y la verdad es que he obtenido mejores resultados cuando dejo que la mano vuele libre y el pincel juegue con el agua.